viernes, 21 de septiembre de 2012

ENEMIGOS CRUZADOS.






El enemigo de un escritor es otro escritor.

Conozco a I desde tiempo. Hasta puedo adivinar que está haciendo a estas horas absurdas de la noche, en este frio fin de semana. Sé que I, por fuentes bastante confiables fue y es un egocéntrico a tiempo completo, un tipo que viste bien y que en sus horas de locura voraz es más comunista que Pedro Lemebel, su escritor favorito. Es decir, un comunista que viste Ralf Lauren y toma Starbucks. Conozco a I, como si lo hubiera parido. Y a pesar que somos bastante buenos amigos, no se enojó cuando le dije que iba escribir esta columna, para esta revista que tantas patadas al hígado le ha dado. Una revista que ha calificado de “ Mucho manjar, mucho romanticismo” a sus crónicas, a sus cuentos, a sus poemas. Pero él ni se inmuta, le llega al pincho todo lo que esta revista pueda decir de él y sigue con su vida de fantasía, de chupetas incontrolables, donde obviamente él es el foco de atención. Conozco a I y su eterno hablar de su ex y de lo que para él es amor. Conozco a I y a sus amigos, como también a sus enemigos.

Conozco a S. Es bisexual, creído y totalmente intolerante y no necesariamente a la lactosa. Escribe en más de 2 revistas, viaja siempre y no tiene ningún reparo en calificar a cualquiera de poca cosa. De un idiota más. Por supuesto S y I, son enemigos,  cuando se ven se tiran dardos llenos de veneno. Uno claro, es más inteligente que el otro. Uno claro es más leído, más culto, hasta más simpático. Pero el otro, claro, es más pituco, más machucante, más arrollador. S es enemigos de I. Pero I, se aburre de eso y manda a su ángel guardián a cuadrar a medio mundo por él. Porque él no puede bajar a esas mechas tan monses. I ignora lo que S dice de él, de la forma como un tigre ignora a una mosca. Pero la mosca es más jodida que una ladilla.

No conozco a F. Pero F conoce a I, y desde no hace mucho fueron amigos. Y entrar al entorno “ Amigos “ de I es complicado. Pero claro, como dice el dicho entre escritores es difícil que existan amigos. I se peleó con Beto. I se peleó con Cisneros. Y el único amigo eterno es su chileno Pedro Lemebel. 

Tanta felicidad no podía ser tan perfecta. I le presentó a F, todas sus amistades. Todo lo necesario para que F pudiera publicar. Pero  F insultó groseramente a una mujer, y I no pudo tolerar eso, no soporta que alguien insulte a una mujer, por fantasmas ajenos ( que no mencionaré) y le dio la espalda, no quiere saber de él y por propias palabra de I, no intenta siquiera tomar con el inmaduro chibolo de F. 

Sé como es F, es un chibolo escritor que le gusta mandar mails, hablar y salir. Y I no soporta eso. Y esos son los dos enemigos de I. S es el más inmediato, ya que a veces se encuentra con I a las reuniones cool que los invitan. El otro es el ignorado, el rarito, el tipo que escribió una crónica angurrienta para ambos. Y ambos no contestaron. Ninguno. Sólo I, me comentó que le pareció de mal gusto, de un tipo que sólo quiere trepar un poco y con su eterna sonrisa me dijo, lo dejo. Pero que gracioso que piense eso de mí. Y es verdad. Estos señores son los enemigos de I. Los eternos Enemigos cruzados.

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